Fue en 1984 cuando Wes Craven enseñó a la audiencia norteaméricana a tener pesadillas; la clase generaría millones de dólares y una muy breve filmografía de ocho secuelas en las que los ya clásicos adolescentes víctimas, se encargarían de proyectar las problemáticas y tendencias; la cultura de la juventud norteamericana, sintentizada en una hora y media. A Nightmare on Elm Street representa actualmente una de las franquicias más fuertes en la industria Hollywoodense y dado a la no tan nueva tendencia del Remake o Refrito, que ha comenzado a reenlatar a muchas de ellas, no podía faltar el favorito de muchos de nosotros, Kruegger.
El remake, como nuevo ejercicio de actualización de la propia cultura cinematográfica pop, ha traído consigo el regreso y nacimiento de directores de culto en el género. Rob Zombie, por ejemplo, se encargó de dibujar de nuevo a Michael Myers que, esta vez, traumatizado en su infancia por la realidad atroz de su familia, parece enconrtar una justificación para su naturaleza serial killer; el discurso típico moraloso que atraviesa la colectividad como recetario de psicopatías en un film a caballo entre el mainstream y la serie B. En el caso de Friday the 13th, el film estuvo bajo el mando de Marcus Nispel, uno de los nuevos directores preferidos del blockbuster, que realiza un refrito respetuoso del linaje y parámetro argumental de la saga: sangre, senos y Jason. Nispel revitaliza el mito en tiempos actuales, con efectos mejor logrados; como en su re-opus anterior: The Texas Chainsaw Massacre.
Ahora el turno parece tocarle a Samuel Bayer, director con una larga carrera profesional en el ámbito musical con artistas reconocidos como Metallica, Iron Maiden, David Bowie, Cranberries y un largo etcétera que, bajo la producción de Michael Bay (Transformers/Armaggedon), tomó la batuta en A Nightmare on Elm Street, ya en Post-producción. Entre la enorme fanaticada, por supuesto, lo mismo que en cualquier clásico: optimísmo por su regreso, terror al ver a un símbolo echado a bajo (es difícil imaginar a un Kruegger no encarnado en Robert Englund, como es difícil ver a Los Picapiedra o Los Simpsons con voces distintas a las que uno recuerda de niño); de una u otra forma, nuevamente, Freddy comes for you.

