Yuki Nagato´s favourites list


Yuki Nagato me recomendó la lectura de Hyperion. En realidad se lo recomendó a Kyon, otro de los personajes de la pluscuamperfecta serie conocida como Suzumiya Haruhi no Yūutsu o bien La melancolía de Haruhi Suzumiya. El punto es que como acólito de la tal ánime uno no puede hacer otra cosa sino sentirse intrigado por el libro del que hablan, así me hice de un ejemplar (dos años después, who cares, la intención ahí estaba) En fin, gran lectora de libros, Yuki recomienda una interesante novela. Qué otra cosa habría de esperarse de una interfaz orgánica alienígena con apariencia de una linda colegiala enviada a la Tierra con el propósito de interactuar con las formas de vida de este planeta por ordenes de algo conocido como la Entidad para la Integración de Información.

En otra ocasión trataremos la influencia de Hyperion en Suzumiya Haruhi… La serie merece numerosos artículos, reseñas, halagos, tablas comparativas, listas de mis 15 momentos favoritos, cultos, sacrificios rituales, enajenamiento, aprenderse los bailes y las rolas… Ahora que Hyperion merece, pues, esta nota. Bueno también mereció los premios Locus y Hugo en aquel lejano 1990. Y hartos seguidores, algunos de los cuales colocan a Dan Simmons, el autor, como un nuevo Bradbury. No voy tan lejos, pero como Yuki, también recomiendo el libro.

¿De qué trata la novela? La historia sucede en un lejano futuro, digamos dentro de unos setecientos años. La humanidad ya conquistó el espacio, no todo (es bien sabido que hay mucho) pero sí bastantes planetas de la galaxia. Existe una especie de gobierno interestelar llamado “La Hegemonía” quién se encarga del bienestar de la raza humana. Apenas si hay conflictos bélicos dentro de esta red espacial. Y sí, hay teletransportadores (teleyectores para los más puristas, porque no se desintegra el individuo y se reproduce en otro lado, más bien es una mini agujero negro bla bla bla…), pistolas de rayos láser (¡y máser!), campos de fuerza, supremas inteligencias artificiales, androides, clones, naves que viajan a la velocidad de la luz, obviamente esos viajes hay que hacerlos en estado de criogenización, más sci-fi, más sci-fi.

Es entonces cuando se prepara una gran guerra que supondrá un apocalipsis para los míseros mortales conocidos como los “humanos”, debido a la intervención de unos seres llamados “Los Exters”. Ellos también son humanos o lo fueron porque han evolucionado en una nueva especie. Nada tan drástico se muestra en la novela (dejen de imaginarse a Alf o los langostinos). Altos, delgados, largas extremidades, colas prostéticas. El asunto es que ellos se oponen a la Hegemonía y viven fuera de su red planetaria. De ahí el ingenioso nombre con el que se les conoce, casi tan ingenioso como el de “Los Resisti”. Entonces la gran guerra entre estas dos potencias es el marco para el desarrollo de la historia. Ahora vamos a cosas más particulares.

El epicentro de este conflicto es el misterioso planeta llamado “Hyperion” ¿Qué lo hace tan especial? El aún más misterioso Alcaudón (“Shrike” en inglés, este si es un buen nombre y bastante ad hoc, toda vez que uno entiende que demonios es un alcaudón) Terrible y enigmática criatura, venerada por los miembros de la Iglesia en su honor con el título de “Señor del dolor” y tal parece, es la clave para el desarrollo de la gran guerra.

En la novela se nos cuenta que la Iglesia del Alcaudón les permite de vez en cuando a algunas personas realizar peregrinaciones para ir al encuentro con tal ser. El hilo conductor de Hyperion es una de estas peregrinaciones. Quizá la definitiva por el inicio de lo que se espera sea el Armagedón a la chirrionésima potencia.

Al estilo de “El capitán, el millonario y su esposa, la actriz de cine y todos los demás…” cada uno de los miembros de la peregrinación tiene un rol bien definido. Así que nos topamos con el militar, la detective, el político, el sacerdote, el navegante, el filósofo y el poeta. Cada uno de ellos con su propio y singular motivo de ir a la búsqueda del Alcaudón. Los peregrinos irán contando su historia durante el transcurso de la expedición y la razón de unirse a ella.

Aquí dejamos el “qué” y entramos al “cómo”. La estructura “Mil y una noches” hace que el libro sea bastante entretenido. En lugar de un desarrollo lineal donde de “A” llegamos a “Z” tenemos la oportunidad de detenernos en lo que es “M” y conocer “M1”, “M2”, “M3”, etc. Debido a esto son varios los momentos en lo que “C1” se conecta con “R6”, “L4” con “X11”, y otros y otros, provocando una intertextualidad que vuelve a la novela un mundo mejor definido y verosímil.

A diferencia de Las mil y una noches, las historias de cada uno de los protagonistas están narradas con registros distintos; se pasa de una novela de aventuras a una de serie negra o romántica. De la acción futurista al drama familiar. Esta virtud también entraña la debilidad de la obra. No es el hecho de que sea abrupto el cambio entre los registros o que no se desarrollen completamente. No, es más bien el hecho de que las historias destacan por su interconexión y servicio a la trama principal. Por separado no sobresalen (tal vez la de Martin Silenus; especie de ensayo de poética, cuento de terror y crítica al lado comercial de la literatura) Creo que el sistema está diseñado para que así suceda y que leamos la historia del padre Hoyt esperando ávidamente la del teniente Kassad para que nos revelen más piezas de la imagen de la tapa.

La prosa no destaca por su belleza sino por lo que nos cuenta. La trama está bien entretejida y los personajes no logran un desarrollo pero si una útil definición, como ya se mencionó antes. Sabemos quien es el guerrero, el ladrón, el mago, el monje, etc. Las descripciones ciertamente logran imágenes espectaculares y en otros casos se quedan en meros requisitos de la ciencia ficción. Los diálogos llevan a buen puerto su cometido, no se notan forzados pero si teatrales en varios casos. La novela reboza de reflexión, de acción, sexo, romance, nostalgia, intriga interestelar, traiciones, venganza…como Las mil y una noches, pero futurista y recargado.

Todo lo anterior lleva a que Hyperion sea una obra de lectura muy fluida. Quizá Kyon se asustó con el tamaño del libro cuando se lo presta su amiga, pero uno avanza rápidamente entre los capítulos con el fin de saber que pasa con los santos peregrinos al encontrarse con el Alcaudón y las repercusiones que tiene con el mundo creado alrededor de ellos. Una buena historia de campamento, contada durante varias fogatas. También hay que señalar la influencia de Keats, desde que el título de esta obra hace referencia a un poema épico de este autor. Sólo lo menciono, no he leído a Keats, digo, ¿quién lee poesía? Sé que ahí está el asunto de dioses creando a los hombres y en la novela de Simmons, hay hombres creando inteligencias artificiales…oh, ya veo. Bueno Keats también aparece en un cuento de Kipling que se llama “La radio”. Excelente relato del maestro inglés. Mejor lean eso. Bueno, también eso.

Finalmente hay que decir que Hyperion continúa en La caída de Hyperion donde al parecer Simmons concreta su estilo. No lo sé, lo vi en el prólogo del primer libro. Basta decir que Yuki Nagato me lo recomendó  y éste motiva bastante a conseguir el segundo.

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Cien años de Kame-Hame-Ha

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Las nubes apenas permitían ver la luna llena sobre la pequeña isla. Los intervalos en la iluminación la dejaban cubierta por la noche y en otros mostraban una pequeña casa en aquel lugar. Se hizo la luz una vez más y descubre la figura de un hombre en la arena. Fue muy poco tiempo, otra gran nube se encarga de devolver todo a las tinieblas. A pesar de la fuerza del satélite, la marea no subía gran cosa, sordos golpes de olas y lentas efervescencias formaban la música de fondo. Esa paz como de abismo fue rota por unos instantes. La isla resplandeció un poco y aquel rumor casi perpetuo del mar fue superado por un grito. El hombre extenuado y cubierto de sudor regresa a la casa.

Se quedó acostado hasta el mediodía, el calor no permitía más. La boca la sentía cubierta por una plasta que no era otra cosa que su pésimo aliento. Tomó un poco de agua con el fin de solventar un poco esa situación. Perezosamente se sentó en la cama y como tantas otras mañanas comenzó el día con su respectiva puñeta. Las revistas del viejo que prácticamente encontraba en cualquier lugar de la casa facilitaban el trabajo. Después se dirigió al lavabo y comenzó a lavarse los dientes. No estaba a gusto hasta acabar con la plasta y sentir fresca la boca. Como su apetito ya no era el mismo, comer recién levantado era imposible. El estomago lo sentía revuelto. Así que se limitó a prepararse un café en lo que le daba hambre. Fue a sentarse a los escalones de la entrada a ver el mar y sonrió lastimeramente al pensar en la noche anterior.

Sabía que su fuerza tampoco era la misma de tiempos pasados, mas no había considerado que el cambio fuera tan drástico. El Kame-Hame-Ha que otrora podía destruir planetas completos, apenas si había abierto un pequeño canal en el agua, ni siquiera dos metros y el mar inmutable, justo como lo veía en ese momento. “Ahora apenas le reventaría una llanta al coche de Bulma”. Hubo otra mueca que quería parecer sonrisa. De cualquier forma ya se había hecho a la idea. Finalmente reflexionar era todo lo que hacía. Desde sus últimas peleas iba sintiendo como las fuerzas se le iban escapando.

Poco antes de morir, el maestro Roshi le dijo que extrañaba los viejos tiempos, que estaba tranquilo y feliz de poder morir. Ese fue un fuerte golpe. Siempre había imaginado al maestro como un ser eterno, inamovible, aunque hacía tantos años que en las batallas era sólo un testigo. No pasaron un par de años y sucedió  la invasión. Un nuevo enemigo, el malvado Puppi- Puppi amenazaba con la conquista de todo el universo. Acabar con él y sus poderosísimas huestes arrojó los siguientes resultados:

1. Su primogenito y su nieta muertos

2. Todos sus amigos muertos (a excepción de Krilin).

3. Una esposa condenada al psiquiátrico.

4. El exterminio de prácticamente el 90% de la población mundial.

5. Un planeta devastado y recursos naturales casi por completo desaparecidos.

Aparentemente no habría problema. Se juntan las esferas. El dragón aparece. Se pide el deseo. Todo a la normalidad.

Buscó a Bulma. Su primera compañera de andanzas había envejecido considerablemente. Al pedirle el radar, ella fue la que lo inicio en las reflexiones. “Lo he estado pensando mucho ¿sabes? Quizá nos equivocamos, quizá debimos de haber dejado las cosas como estaban. Siento que estamos en un círculo vicioso porque no podemos aceptar las cosas como son, literalmente nos la pasamos reviviendo un cadáver cada vez más podrido. Sería mejor dejarlo ir. ¿No estás cansado? Ten el radar. Tú decides”. Bulma murió unos cuantos días después. En el crematorio se dio cuenta de que ella tenía razón y destruyó el invento de su amiga.

Se retiró a Kame-House a ver simplemente pasar los días. La mayoría de los sobrevivientes se marcharon a otros planetas. Algunos, como él se quedarían a morir con la Tierra. Goten y Krilin se encargaron de Milk. También es cierto que trataron de convencerlo para que se fuera con ellos. Abrazó a su hijo, estrechó la mano de su amigo y le dijo “Extraño los viejos tiempos”.

Entre sus constantes devaneos, casi su único método de pasar el tiempo, se dio cuenta de que con la partida de Krilin se iba el hombre más fuerte del mundo. Notó que admiraba mucho a los humanos y pensó que “los viejos tiempos” eran cuando él todavía se consideraba uno de ellos. Como Krilin, como su maestro…hasta Piccoro se consideraba humano. Todo lo que vino después fue la perdida de su naturaleza y una burda sobredosis de poder. Ozaru, Saiyan de la leyenda. Super Saiyan 1,2,3,4. Ridículo. Echaba de menos la manera honesta de fortalecer el cuerpo y espíritu. Nada como repartir leche en largas caminatas, cargar como un tonto  un caparazón de tortuga, arar la tierra con las manos. Eso era entrenamiento. Daba algo más que no atinaba a definir. Después sólo fueron técnicas, transformaciones y artefactos patéticos para obtener poder. Gritar Kaioh Ken 1,2,3,20, 30… Salas donde en un día se entrenaba un año completo. Planetas con mayor gravedad. Cambiar el color del cabello. Bailes para que dos peleadores fueran uno sinérgicamente poderoso, aretes mágicos con el mismo fin. Todo era desarrollar fuerza efímera, la esencia nunca cambiaba.

Por eso admiraba a Krilin o al maestro. Eran simples. No superdotados. No eran de la raza guerrera por antonomasia. No tenían la habilidad de volverse terriblemente fuertes con recuperarse  de sus heridas. No se transformaban en criaturas cada vez más absurdas. Algo bueno había llegado con la reducción considerable de sus fuerzas con el paso de los años. Podía pasar como un simple humano. Terminar con los invasores le había drenado la mayor parte de sus energías. Exiliado de las batallas, se encontraba a gusto en su papel del nuevo ermitaño de Kame House recordando los viejos tiempos.

Después de almorzar se acostó un momento en la hamaca para hojear una de las revistas del viejo, era toda la literatura con la que contaba, hasta que se dio cuenta que una nave se acercaba a la isla. Cuando aterrizó  pudo leer “Capsule Corp” en uno de los costados de la misma. No pudo más que quedársele viendo fijamente a la visitante. No atinaba a reconocerla. “No sabía que usted estaba aquí” dijo la recién llegada. “Me da gusto verlo”. Por fin se dio cuenta de quién se trataba: Videl, la esposa de Gohan.

Ella le platicó que regresó a la Tierra porque había lugares que quería visitar de nuevo. Quería recordar. “Los viejos tiempos”  fue la frase que usó. “No son los mismos”. Videl le preguntó que quería decir con eso. “No me hagas caso”. Le contó que se estaba quedando en una colonia de supervivientes en lo que antes había sido Satan City. Apenas si llegaban a cincuenta personas, pero se podía vivir bien. Él estaba contento de escucharla, hacía tanto que no platicaba con nadie. Sólo sentía el sonido de las palabras sin preocuparse por lo que intentaban comunicar. Percibía apenas ecos de los significados “Labores de reconstrucción”, “Búsqueda de alimentos”, “Sólo uno de los bebés sobrevivió”, “He estado practicando”.

Asentía con la cabeza de vez en vez. Era todo su trabajo. No tenía mucho que contar. De repente se encontró poniendo atención. La escuchó llorar. “Extraño a Gohan y a mi hija”. Videl lo abrazó fuertemente. Se separó después de un par de minutos pero siguió llorando durante casi media hora, hasta que se quedó dormida. Al mirarla en ese estado un fuerte estremecimiento recorrió su espalda. Hacia mucho que no estaba con una mujer, mucho menos con una tan bella. Algo le hizo apretar los dientes y se fue a dormir. O por lo menos ese era el plan porque sólo dio vueltas en la cama. Demasiado difícil para él saber lo que pasaba. Nunca había sido bueno en el control de sus emociones. Y ahí se había aparecido el deseo. Con su esposa recordaba algo que era más bien como un deber, algo que hacía sin cuestionamientos.

En los pocos momentos en los que pudo dormir, soñó con ella, estar a un lado de ella, besarla, morderla, restregarse a su cuerpo, entrar y escucharla gemir. “Malditas revistas del maestro” pensó al despertar una y otra vez. Después de bañarse se dio cuenta de que Videl no estaba en la casa. Salió a la playa y comenzó a sentir un escalofrío al verla de espaldas, con las piernas enterradas en la arena, las manos juntas hacia un costado y un incipiente destello de luz que salía de ellas. No podía dar cabida a lo que estaba viendo. Ella gritó y la energía acumulada en sus palmas fue a dar contra el mar.

Nunca se había sentido tan fascinado. Sólo había algo que hacer. Se acercó  como poseído con una tensión en su cuerpo como para destruir planetas con solo tocarlos. Sus ojos estaban fijos en la silueta que emergía de la arena. Videl volteo y quedó extrañada con la manera de actuar de él.

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Pareidolias y Recuerdos

Este es un proyecto que desarrollé para mi materia de dibujo el semestre pasado, las pareidolias son básicamente imágenes que aveces encontramos en los mosaicos, o en las manchas en las paredes, como las virgencitas en las tortillas o los cristos en las tazas de baño por ejemplo, aunque quise concentrarme mas en buscar rostros; pero como en ese momento traía una onda mas introspectiva finalmente decidí convertir fotografías de mi infancia en pareidolias. La técnica que usé fue muy simple, calqué en papel vegetal las fotografías, trabajé las imágenes en dibujo y digitalice la imágen, inicialmente la idea era hacerlo en serigrafía, pero como o se hacer serigrafía y me iba a tomar mas tiempo de lo planeado decidí trabajarlo en photoshop agregando distintos colores y fondos.

Pareidolias y Recuerdos pues habla de como a travez del tiempo las memorias que guardamos de nuestra vida se vuelven imágenes que aveces encontramos en momentos de nostalgia o de alegría, se vuelven algo escondido en nuestra mente y se convierten en una aglomerado de sensaciones estáticas, como las fotografías.

Actualmente estoy trabajando la misma técnica en grabados en metal, espero pronto acabar ese proyecto para que puedan tener una vision diferente del proceso de pareidolización de las fotografías. Por el momento los dejo con mis recuerdos.

PyR 1, (C) N.Pezadilla 2009

PyR 2, (C) N.Pezadilla 2009

PyR 3, (C) N.Pezadilla 2009

PyR 4, (C) N.Pezadilla 2009

PyR 5, (C) N.Pezadilla 2009

PyR 6, (C) N.Pezadilla 2009

PyR 7, (C) N.Pezadilla 2009

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Frankenchechi VI

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Este es el fin, mi amiguín, el fin. Buena rola, no sé por qué  no funcionó el cover.  Para aquellos que continúen buscando el final de esta historia, Behold!, the nightmare.

Jackie había vuelto a la ciudad dónde comenzó la tragedia. Traía consigo todos los conocimientos necesarios para lograr su preciada Chechi. Mejor que contarles todo esto fabulezcamente, me permitiré mostrar ciertos documentos que tengo en mi poder y podrán ver mejor y no tan de segunda mano cómo el horror se apareció.

He aquí el primero, un recorte de un periódico de circulación nacional con tendencia de ultraderecha pero buenas fotos de espectáculos.

Aguascalientes: Falla la policía en detener a “Taxidermio Jr.

Señoras cuiden a sus chamacas
Notimex
Publicado 06/06/XX 13:58

Cd de Aguascalientes. Taxidermio Jr., apodo que se le ha dado al criminal, continua en activo en territorio hidrocálido y la policía local no ha podido hacer nada para detenerlo. Al momento, se le ha relacionado con las muertes de por lo menos ocho mujeres, todas ellas con edades de 17 a 21 años.

También se le imputan doce cargos de agresión  a otras tantas jóvencitas, a quienes este individuo ha mutilado con el fin de sustraer diversas partes de su anatomía.

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Hasta aquí lo esencial del recorte. Ahora les muestro la transcripción de un relato contado en un programa de radio local que se dedica al lado coloquial de lo sobrenatural. Historias sobre hombres-insecto, brujas y posesiones demoniacas son el pan nuestro del programa. He aquí los hechos.

PROGRAMA: Terror a la hora de la rata

FECHA: 15/08/XX

[Timbre de teléfono. Entra la llamada]

Claudio: Buenas noches, “Terror a la hora de la rata”

Sin nombre: Bueno, Claudio

Claudio: Sí, buenas noches, diga

[Aquí me saltó algunas partes de la transcripción. No se pierde nada. Informes sobre el ser alado. Un relato de un amigo del radioescucha que oye voces en su baño. Y otro más de dos tías abuelas que al parecer se hospedaron en un hotel fantasma. Debieron de sospechar algo malo cuando vieron que el botones tenía una pata de cabra]

Sin nombre: Orales, bueno, y ya nomas, tengo un cuñado taxista que me contó que le pasó algo bien raro Claudio

Claudio: Aja

Sin nombre: Sí, me dijo que iba por el tercer anillo, ya como  a las cuatro de la mañana, ya iba a entregar el carro. Pues por ahí por el boulevard guadalupano le hacen la parada. Él dice que era una mujer por el cabello largo, pero que le tapaba la cara y no podía verla bien. Pues ya le pregunta que a dónde, a ver si le quedaba de camino. “A mi casa” le dice la mujer, pero más que se le hiciera chistoso, dice que le entró miedo, porque le pareció que ella le contestó tres veces lo mismo, así seguidito, como si fuera eco, “casa, casa, casa”.

Claudio: Aja

Sin nombre: No pues que ya medio paniqueadillo mi cuñado, verdad, le dijo “Sí, pero la dirección”. Entonces dice que ella se puso como a hablar sola. “¿A dónde?” le pregunta de nuevo. Y nada que ella hablando sola.

Claudio:

Sin nombre: No pues que ya se preocupa mi cuñado y le dice “¿Está bien seño?” No Claudio, me dice mi cuñado que ni se hubiera parado, que de repente ella se quita el cabello de la cara y le dice “A la Martínez Domínguez”. Pero que la cara Claudio, la cara. No, horrible. Que la tenía toda llena de costuras, que toda chueca, que hasta le notaba diferentes tonos de piel. Que los ojos, uno más chico que otro, la nariz como engrapada, los labios el de arriba delgadito y el de abajo todo hinchado. No pues todo espantado arranca y se va.

Claudio:

Sin nombre: ¿Cómo ves?

Claudio: Pues hay fuerzas…

[Fin de la transcripción]

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Como ven la pesadilla había llegado. Es fácil imaginar que los primeros experimentos de Jackie fueron fracasos. Ahora mostraré fragmentos de una carta, parte de la correspondencia entre dos amigos del moderno Prometeo de abultado cráneo.

Querido Gradius:

Desearía darte buenas noticias […] Ahora vive en un  pequeño chalet  en el centro.  ¿Te acuerdas que alguna vez Jackie nos dijo que la compraría para vivir ahí con la que fuera la persona más especial en su vida? Tal vez no, entre los tres dábamos cuenta de un par de cartones y los recuerdos muchas veces acababan en el mismo lugar que las frituras a medio digerir, la cheve caliente y los jugos gástricos.

El lugar parece acondicionado para pelis de serie B: telarañas, polvo, algunos esqueletos arrumbados en los rincones, fetos diabólicos en formol, poca luz, truenos producidos por agitar cartulinas… Por cierto también había una banda de un grupillo happypunketero tocando sus melosas bravatas y creo que también vi una rampa para patinar con sus obligados niños de mamá en pantaloncillos cortos y playeras ajustadas […]

El saludo fue breve, cómo si no hubieran pasado años sin vernos. Se veía muy cambiado. ¿Has visto el corto ese de Vincent? Igualito al protagonista, bata y guantes incluidos […]

Jackie dijo encontrar la forma de construirse una persona a su antojo. Ha aprendido de robótica, a manipular los chakras y otras tantas abracadabras. Ha leído literaturas y filosofías malditas y me cuenta que la clave está en armar el rompecabezas. Para inventarse a su amada ha buscado una chica con ojos iguales a los de Chechi. Ob-vi-o, se los sacó. Luego buscó unas orejas similares a los de ella y las ha arrancado. Después nariz, mejillas, cejas…todo ello sólo para la cara. Me contó que lo complicado fue hallar una barbilla similar. El cabello por el contrario fue fácil. Del resto del cuerpo creo que tuvo dificultades para los chamorros porque no era algo que tenía muy presente de ella. No acerté a preguntar como tenía presente todo lo demás.

Lo importante según él, era lo de afuera, así su alma podría ser sintonizada con los sentimientos que en Jackie causaba la visión de su querida. Algo de que iba a sacar a la Chechi vive dentro de él. Me explicó con unos títeres y unos capítulos de Evangelion […]. Ya había hecho algunos ensayos, y ahora sólo faltaba darle una descarga eléctrica  a su  última y definitiva creación para animarla. Al decir eso soltó una risa taladrante, honda y macabra como el más siniestro Bob Esponja. Hui del lugar.

En fin, eso es lo más importante de la carta, ya sólo resta contar la conclusión de todo esto. Tantas palabras, tanto sufrimiento y desgracias, viajes y aventuras…Gradius visitó a Jackie al siguiente día de recibir la carta. Imaginaba el funesto resultado del experimento. Lo encontró en una de las tantas salas del chalet, altavoces en las paredes reproducían la voz de Billy Joe Armstrong infinitamente.

Fue un éxito, ¿cierto? Total. Risas y sollozos. Una copia exacta Jackie. Debiste preverlo. Ahora me doy cuenta. Lo que hacia a Chechi “Chechi” era no sentir amor por mí. Sniff Sniff a la décima potencia. Algo propio de ella, como su mirada triste, su tez blanca, su hermosa dislexia. Quita algo de eso y ya no es la misma. Ahhhhh. Voz modorra y afresada. Pues ya que. ¿Qué hay de los recientes casos de muchachos mutilados? Tengo que construirle un novio a la nueva Chechi. No la puedo dejar sola. ¿Qué será de ti Jackie? No lo sé, tal vez hiberne un rato, hasta que el dolor sea expurgado de mi corazón y los hombres-hormiga dominen al mundo. No ha habido ser más desdichado y castigado por los dioses. He vencido a la muerte, a antiguos espíritus del mal y las leyes de nuestra razón[…] En fin, en el aire las moléculas vibran y se escucha

♫Do you have the time♫

♪ To listen to me whine♪

♫ About nothing and everything♪

♪All at once ♪

♫I am one of those♫

♪Melodramatic fools ♫

♫ Neurotic to the bone♫

♫No doubt about it…♪

PROGRAMA: Terror a la hora de la rata

FECHA: 15/08/XX

(Timbre de teléfono. Entra la llamada)

Claudio: Buenas noches, “Terror a la hora de la rata”

Sin nombre: Bueno, Claudio

Claudio: Sí, buenas noches, diga

Sin nombre: Hablaba nomás para preguntar si sabías algo del ser alado

Claudio: Aja

Sin nombre: ¿Cómo ves?

Claudio: No, pues no ha habido reportes últimamente

Sin nombre: Ah. Esteeee, ¿Y qué sabes de acá Haciendas?

Claudio: Bueno.

(Aquí me saltó algunas partes de la transcripción. No se pierde nada. Un relato del radioescucha que encontró en una casa. Otro de un amigo del mismo que oye voces en su baño. Y otro más de dos tías abuelas que al parecer se hospedaron en un hotel fantasma. Debieron de sospechar algo malo cuando vieron que el botones tenía una pata de cabra)

Sin nombre: ¿Cómo ves?

Claudio: Pues hay fuerzas del bien y del mal

Sin nombre: Orales, bueno, y ya nomas, tengo un cuñado taxista que me contó que le pasó algo bien raro Claudio

Claudio: Aja

Sin nombre: Sí, me dijo que iba por el tercer anillo, ya como  a las cuatro de la mañana, ya iba a entregar el carro. Pues por ahí por el boulevard guadalupano le hacen la parada. Él dice que era una mujer por el cabello largo, pero que le tapaba la cara y no podía verla bien. Pues ya le pregunta que a dónde, a ver si le quedaba de camino. “A mi casa” le dice la mujer, pero más que se le hiciera chistoso, dice que le entro miedo, porque le pareció que ella le contestó tres veces lo mismo, así seguidito, como si fuera eco, “casa, casa”.

Claudio: Aja

Sin nombre: No pues que ya medio paniqueadillo mi cuñado, verdad, le dijo “Sí pero la dirección”. Entonces dice que ella se puso como a hablar sola. “¿A dónde?” le pregunta de nuevo. Y nada que ella hablando sola.

Claudio: Sí

Sin nombre: No pues que ya se preocupa mi cuñado y le dice “¿Está bien seño?” No Claudio, me dice mi cuñado que ni se hubiera parado, que de repente ella se quita el cabello de la cara y le dice “A la Martínez Domínguez”. Pero que la cara Claudio, la cara. No, horrible. Que la tenía toda llena de costuras, que toda chueca, que hasta le notaba diferentes tonos de piel. Que los ojos, uno más chico que otro, la nariz como engrapada, los labios el de arriba delgadito y el de abajo todo hinchado. No pues todo espantado arranca y se va.

Claudio:…

Sin nombre: ¿Cómo ves?

Claudio: Pues hay fuerzas…

(Fin de la transcripción)

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